espacios y lugares

Ya estamos dentro de la institución, ya somos institución, ¿y ahora qué?

El acompañamiento suele ser tranquilo y domesticado, cumples y sigues, como un noviazgo.

Adoptar el rol de artista en vez del de arquitecto sirve para posicionarse ideológicamente frente a un proyecto.

El proyecto “artístico” se planteará abordando la realidad sobre la que queremos participar, mostrándola enmascarada y oculta tras una imagen llena de artisticidad y erudición que lo sitúe a la altura de la institución que financie la acción.

Jamás se delatará a los verdaderos beneficiarios, apareciendo como principal preocupación el disfrute y deleite de los espectadores y aficionados al arte.

 

 

La mayor parte de las personas que usan la palabra “ocupar” como parte de sus proyectos, sólo lo hacen por sus cualidades espaciales, y nunca como búsqueda de dignidad, quizás, porque piensen que ya tienen dignidad. Entonces, ¿por qué tanto proyectos hablando de ocupación?

La respuesta es que la mayor parte de ellos no tienen la más mínima intención de llevarse a cabo, de hacerlos reales, construirlos, habitarlos. Simplemente son un divertimento intelectual que se hace desde la acomodación más patética.

Supongo que en los países avanzados, donde el estado controla casi todos los fenómenos sociales que se dan, con regulaciones y legislaciones para todo, apoyando y protegiendo a los ciudadanos en todas las facetas de su vida, perfectamente estudiada y dirigida, está de moda frivolizar con estos temas. Esto es Arte.

Santiago Cirugeda, en Espacio Escala, Deconstruyendo la ciudad. Catálogo de la exposición comisariada por Paco Pérez Valencia, Sevilla, Caja Sol / Obra social, 2008.

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